Inversión de impacto y diversidad en las artes: un esbozo del desafío que deseo resolver

Kevin Osborne

Fundador y director ejecutivo,

MeWe360


Kevin Osborne se ha dedicado los últimos 30 años a ser líder, productor y desarrollador de industrias creativas y artísticas que apoyan el talento en las comunidades negras, asiáticas y de las minorías étnicas (BAME por sus siglas en inglés). Ha trabajado como productor ejecutivo en la industria de la música, como consultor de arte y ha investigado a fondo el liderazgo BAME en la Universidad de Bath y el Clore Leadership Programme. Fundó MeWe360, un emprendimiento social establecido en 2012 para ayudar a que el talento emprendedor BAME alcance su máximo potencial y para promover un sector más equitativo y representativo. En 2019 comenzó Skin in the Game, un blog que observa temas de actualidad, cultura popular y cuestiones de la sociedad con una perspectiva de raza, identidad y poder.




La desigualdad racial en el financiamiento de las artes no se resolverá solo con subvenciones. Un fondo de inversión dirigido por las comunidades BAME (comunidades negras, asiáticas y de las minorías étnicas) sería una solución pragmática y transformadora.

Es un hecho ampliamente reconocido, incluso para los grandes financistas de las artes en el Reino Unido, que nuestro sistema de financiamiento es racialmente desigual. En septiembre de 2020 escribí una carta abierta a Darren Henley (CEO) y Sir Nicholas Serota (Presidente) del Consejo de las Artes de Inglaterra (ACE), en la que señalé las desigualdades de financiamiento y sugerí una solución.

Hay dos cuestiones fundamentales que han frenado el progreso en la cuestión de la raza en las artes. La primera es la ineficacia de las estrategias actuales de diversidad. Estas se han enfocado en conseguir que las instituciones culturales más importantes cumplan con las cuotas de dotación de personal, liderazgo y audiencia; o en crear enormes organizaciones culturales BAME, a menudo imitando instituciones existentes de las artes en términos de escala y gobernanza, pero también en cuanto a su modelo de financiamiento: la dependencia de subsidios. Ambas estrategias han fracasado. En términos monetarios, solo £ 13 millones (2,6%) de los fondos regulares de los financistas de las artes más importantes se destina a organizaciones dirigidas por comunidades BAME; esta cifra ascendería a £ 70 millones (14%) si los fondos se distribuyeran en proporción a la población BAME.

La segunda cuestión es que la escala de esta disparidad significa que, con cualquier plan

razonable para incrementar los fondos destinados a organizaciones BAME, llevaría varias generaciones (140 años según mis cálculos) llegar a una solución justa.

Es evidente que las subvenciones por sí solas no mejorarán las cosas en un plazo aceptable. Un enfoque más pragmático es unir los beneficios de las subvenciones con la inversión de impacto. Los beneficios se acumulan no solo en cuanto a los propósitos diferentes (aunque interconectados) que persiguen ambos mecanismos, sino también en cuanto a las diferentes mentalidades que genera cada uno. La diversidad de propósito y enfoque puede utilizarse para abordar nuestros problemas sociales, ambientales y económicos más acuciantes. La he aplicado con éxito cuando creé MeWe360, una incubadora de empresas para emprendedores creativos BAME, y aplicaré el mismo enfoque en mi nueva iniciativa para reducir las desigualdades de raza en las artes.

Mi objetivo es mejorar la diversidad de liderazgo, talento creativo, contenido creativo y audiencias en las artes. Las subvenciones no pueden lograr esto por sí solas. Por lo tanto, deseo crear un fondo de inversión de £ 25 millones dirigido por comunidades BAME. Inicialmente, será un fondo de impacto combinado, con inversores de impacto y subvenciones. El fondo apoyará a emprendedores y creativos BAME, brindando acceso a capital semilla y de riesgo. Generará ganancias, que luego podrán ser reinvertidas en futuras empresas BAME.

Si bien el fondo no es una panacea y el sector seguirá sin lograr la igualdad racial, será un importante aporte a la visión que me gustaría hacer realidad: un sector de las artes más equitativo y diverso.

El fondo se encuentra en las etapas iniciales de desarrollo. Los principios clave de su diseño son los siguientes:


Será fundado y dirigido por comunidades BAME para que las formas de arte BAME, que suelen ser más nuevas, no sean desdeñadas como menos valiosas.


Será operativamente independiente de sus inversores para permitir la innovación. En todo el mundo, allí donde los emprendedores y artistas BAME han tenido más autonomía, han surgido nuevas formas de creatividad y cultura y se han desarrollado nuevos modelos de

financiamiento, como en Nollywood, en Nigeria, Bollywood, en la India, y Afrobeat en Ghana/Nigeria.


Estará dirigido a emprendedores y creadores BAME con ideas escalables. Brindará apoyo al desarrollo y estará estructurado para apoyar la experimentación y la toma de riesgos.


El talento existe y hay una demanda de inversión. El año pasado, MeWe360 rechazó a 450 emprendedores creativos BAME y la demanda continúa creciendo.

Desde mi carta abierta, he recibido claras señales de un genuino deseo dentro del sector por aceptar la idea. Sir Lenny Henry la apoyó públicamente. También he recibido apoyo público de Lord Chris Smith (exsecretario de cultura), Lady Sue Hollick (expresidenta de ACE y filántropa) y Matthew Taylor (CEO de RSA), quien dijo que el argumento a favor del fondo es «convincente, oportuno [y] merece una respuesta clara y positiva por parte de ACE y el Gobierno».

Nesta accedió a asesorar sobre los modelos financieros para el fondo, y yo estoy formando un grupo asesor, que incluye a Sir Peter Bazalgette (expresidente de ACE), Lady Sue Hollick (expresidente de ACE y filántropa) y Althea Efunshile (directora no ejecutiva de Canal 4 y ex subdirectora de ACE). Obtuve capital inicial de la Fundación Paul Hamlyn, la fundación Esmee Fairbairn, el Centro de Innovación de Acción Voluntaria y el Consejo de las Artes de Inglaterra para investigación y desarrollo y planificación de negocios.

La etapa de planificación de cuatro meses incluirá crear los términos de referencia para el fondo y redactar el marco de gobernanza. Es inevitable que surjan cuestiones políticas importantes y sensibles, y no subestimo la dificultad de las conversaciones por delante. Pero se trata de temas que deben y pueden resolverse, y estoy decidido a convertir el empuje actual en acción real y cambio perdurable.

Más allá de la labor de planificación, estoy buscando una coalición de diferentes patrocinadores, y mi objetivo es conseguir un patrocinador principal para abril de 2021.

Mi solución aborda la iniciativa y la diversidad. Creo que el emprendedorismo es la solución para la diversidad. Pero también es la solución a otra crisis existencial: el estado de la economía creativa en sí misma a la luz de la pandemia de la COVID. Los rescates permanentes del sector cultural no funcionarán como única estrategia. Si estamos enfrentando una nueva normalidad, entonces necesitamos un sector creativo que lo refleje. Necesitamos invertir en emprendimientos con visión de futuro que creen nuevos empleos sustentables y reconstruir nuestra economía a la vez que creamos una sociedad más justa

e inclusiva. Un fondo de inversión BAME lo logrará y la inversión combinada de impacto es el medio para lograrlo.

El modelo, cuando sea exitoso, puede replicarse para apoyar a otros grupos subrepresentados. De este modo, el éxito tendrá un impacto aún más amplio en el sector y en la sociedad. Existe un movimiento creciente aquí y en todo el mundo para que la inversión de impacto en las artes cambie el statu quo. Parece estar surgiendo no solo una red, o una comunidad, sino algo más profundo: una cultura, personas con ideas afines en el Reino Unido y en todo el mundo que comparten la aspiración de un nuevo modo de ser y, a su vez, de un nuevo modo de hacer. Un fondo BAME sería un paso más en esta dirección. Ya es hora de hacerlo. Hagámoslo realidad.