Los artistas como emprendedores

Creative Capital


Creative Capital apoya a artistas innovadores y aventureros de todo el país por medio de financiamiento, asesoramiento, encuentros y servicios de desarrollo profesional.





Una organización que ha financiado con éxito el trabajo de artistas a lo largo de 20 años ahora también dirige su atención a los artistas emprendedores.

Creative Capital se fundó con la premisa de que los artistas son emprendedores naturales por su manera de abordar la actividad, emplear la creatividad para resolver problemas e inspirar innovación. Desde que surgió a fines de los años 90, la organización se dispuso a generar recursos y crear una red para desarrollar el capital de los artistas: su trabajo, pero también sus talentos y su capacidad de ganarse la vida con prácticas sustentables. Nos inspiramos en el crecimiento veloz del sector tecnológico, desarrollando un método para la inversión artística que adoptaba elementos del capital de riesgo, y ofrecía inyecciones de fondos mientras durara el desarrollo de un proyecto, junto con asesoramiento para ayudar a que la idea prosperara. Esta iniciativa se plasmó en el premio Creative Capital Award, que anualmente selecciona artistas a través de una convocatoria abierta, para recibir hasta USD 50.000 en financiamiento, asignado a intervalos clave. La inversión financiera se combina con una profunda mentoría; asesoría sobre el proyecto y la profesión; y oportunidades para crear comunidades, valiéndose de los conocimientos de una red de expertos del sector. El valor del compromiso total asciende a más de USD 100.000 por proyecto.

Creative Capital cumple ahora 20 años, durante los cuales ha apoyado a 741 artistas que han trabajado en 596 proyectos, con un monto de financiamiento que excede los USD 48 millones. Según datos de una evaluación de 2015, los premiados han apalancado nuestro apoyo para recaudar otros USD 110,2 millones, ampliando así el impacto de nuestra inversión. Los galardonados nos han sorprendido con sus ideas innovadoras, expandiendo los límites de género y atravesando su trabajo con cuestiones urgentes, como la creación de bio hacks, el cierre de prisiones con fines de lucro, el lanzamiento de activismo por una mayor equidad y encontrando modos grandes y pequeños de cambiar el mundo, de a un proyecto por vez. Muchos incluso nos han sorprendido creando empresas basadas en criterios sociales y ambientales, inspirados en sus proyectos para Creative Capital.

Por ejemplo, Jae Rhim Lee, la galardonada del premio Creative Capital de 2009, creó la compañía Coeio en 2014 para lanzar al mercado su traje de entierro infinito, un traje híbrido de hongos para entierros que descompone los cadáveres de modo natural, elimina las toxinas industriales acumuladas y proporciona nutrientes a las raíces de las plantas. Matthew Moore, granjero de cuarta generación y ganador del premio Creative Capital en 2008, fundó Greenbelt Hospitality, que se encuentra en el proceso de convertir dos acres de un parque público en Phoenix, Arizona, en una granja orgánica que proveerá alimentos para un restaurante y un puesto de productos de granja allí mismo, contiguos a un espacio

educacional y una galería. Lee ha expresado que considera su empresa como un medio para realizar su trabajo creativo. Aunque en los inicios fue abordada por inversores, eligió no aceptar financiamiento externo; prefirió graduar el crecimiento de su compañía de un modo más paulatino. En cambio, Moore ha estado recaudando activamente inversiones de impacto para su proyecto, que tiene un valor de USD 7 millones, y ha estructurado alianzas estratégicas privadas y públicas para obtener los fondos iniciales.

Fieles a nuestra valoración inicial respecto de que los artistas son emprendedores naturales, como Lee y Moore, muchos están considerando ahora cómo encuadrar su actividad dentro de un sector de emprendimiento social. Si bien Creative Capital ha creado una fuerte red de socios y colaboradores culturales preparados para ayudar a los artistas a tener éxito en su campo creativo, hay una gran oportunidad para replicar esos esfuerzos con artistas emprendedores. En este momento, nuestra principal consideración es la siguiente: ¿qué recursos necesitan los artistas para tener éxito en estas actividades? Como hemos visto de primera mano, cuando se trata de resolver problemas, generar ideas e innovar, muchos artistas piensan como emprendedores, pero la mayoría carece de la formación financiera y de negocios para realizar una transición óptima hacia el sector empresarial.

Con el objetivo de abordar esta cuestión, estamos buscando socios y colaboradores potenciales que nos ayuden a crear un sistema de apoyo para artistas emprendedores. Hemos invertido en el Fondo de Economía Creativa Inclusiva de LISC NYC para obtener experiencia de primera mano sobre la inversión en el sector cultural, y hemos iniciado un proyecto continuo junto con Upstart Co-Lab. Volviendo a aquello que motivó en primer lugar nuestra iniciativa de capital de riesgo, creemos que una combinación de fondos de capital semilla y asesoramiento serán el modo más efectivo de ayudar a los artistas a crear negocios económicos creativos y exitosos. Actualmente, Creative Capital opera un fondo de préstamo de aproximadamente USD 400.000 para los galardonados, que estamos pensando apalancar para otorgar microinversiones a artistas emprendedores. Fieles a nuestro modelo, ofreceríamos estas inversiones junto con un mentoreo profundo y recursos bien estructurados acerca del desarrollo de un negocio, oportunidades de deuda e inversión, y acceso a un apoyo holístico por parte de una red de expertos para ayudar al éxito de los artistas.

Clave para nuestros propios objetivos es una inversión aún mayor en el sector cultural en general, además de iniciativas que busquen ampliar los negocios de la economía creativa. Según nuestra experiencia, las oportunidades no faltan. Los artistas son expertos en resolver problemas y en la rápida adopción de estrategias como la propiedad colectiva, los modelos financieros comunitarios y las monedas alternativas. De hecho, su propio sustento depende de su flexibilidad y rápida adaptación a situaciones sociales y financieras. Pensemos, por ejemplo, en la increíble agilidad con que los artistas y la economía creativa han respondido a la crisis de la COVID-19. Jane Brown, miembro del directorio de Creative Capital, fundó y opera Open Works, un espacio de vanguardia para creadores en Baltimore, que de inmediato readaptó el uso de sus impresoras 3D y maquinaria de tapicería para producir equipamiento médico en masa con el objetivo de ayudar a combatir la pandemia. A una semana de que los artistas perdieran gran parte de sus ingresos a causa de giras, actuaciones y exhibiciones canceladas, Taylor Mac, galardonado por Creative Capital, y otros intérpretes de renombre se unieron para lanzar Trickle Up!, una plataforma de contenido basada en un sistema de membresía que reúne las cuotas de sus asociados y otorga subvenciones por USD 10.000 a artistas que están pasando por dificultades financieras. Moore también contribuyó con los esfuerzos, colaborando con Good for Good para poner a disposición de los trabajadores de la salud un dispositivo de protección temporario: se trata de una caja de intubación de bajo costo.

Hace veinte años importamos un modelo del sector empresarial que, desde entonces, ha mejorado drásticamente la estabilidad profesional y financiera de más de 700 artistas innovadores, y les ha dado las herramientas y los recursos para duplicar, de modo efectivo, nuestra inversión inicial. Anticipamos que un sistema similar que apoye a los artistas emprendedores podría permitir que se conviertan en agentes clave en un sector en condiciones de alcanzar un impacto social y cultural de largo plazo además de retornos financieros competitivos. Esperamos poder compartir oportunamente nuestro enfoque y resultados con el sector.

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